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Confesiones de un ensamblador: ¿Existe la creatividad?

Domingo, 10 Agosto 2008

 
 

Confesiones de un ensamblador: ¿Existe la creatividad?

Hablar de creatividad es en verdad complicado. Y cómo no habría de serlo si es tan fácil asegurar que la creatividad no existe.

Sería más fácil hablar de ideas, pues cuando una surge y se expresa, es un hecho irrefutable: alguien ha tenido una idea. Basta decir ¡Tengo una idea! Para que la gente lo crea, puedes recibir aplausos o rechiflas pero nadie duda de que la hayas tenido. Pueden poner en duda que la idea sea tuya, sobre todo entre mexicanos que solemos desconfiar hasta de nuestra sombra, (hasta de nosotros, lo cual es una idea de otro costal), pero nadie duda que la idea está ahí, frente a sus ojos.

Tener ideas es como poner huevos. Al principio todas se parecen y si las rompes puedes ver lo que traen adentro. Pero si las dejas crecer, entonces descubres lo que realmente son. Por eso una vez que las pones tienes que empollarlas. Después las puedes vender por kilo cuando no son muy extraordinarias o de una en una cuando están hechas a la medida. Una buena idea que además esté bien cocinada, puede ser un verdadero manjar.

Las hay de muy diversos calibres y formas. La gente cree que es fácil tener ideas y tal vez lo es, pero cuando los problemas son demasiado complejos requieren igualmente de complejos ensambles de ideas. Esas son las difíciles, las que requieren numeraciones y especificaciones de ensamblaje, es decir, las que unidas hacen la fuerza.

Por eso es fácil hablar de ideas, porque todos las conocemos y todos las podemos generar. Las ideas se manifiestan a través del verbo y del boceto. Las ideas se plasman, se comparan, se sopesan, se disecan. Pero hablar de creatividad es más complicado porque la creatividad es algo en verdad elusivo.

La creatividad en una persona no es cuantificable. Más creatividad no te permite poner más huevos, o tener más ideas, aunque se supone que gracias a la creatividad ponemos ideas más originales.

La creatividad se puede usar mucho o poco, como la razón, pero nadie es más ni menos creativo. Razón por la que debes desconfiar de las empresas que se dicen más creativas.

La creatividad no se mide en litros, ni en kilates, ni en octanaje. No suena ni huele. Tampoco la podemos ver, lo que vemos es su supuesto fruto: las ideas, pero la creatividad no existe más allá de ser una palabra tratando de etiquetar procesos neuronales, que tampoco están muy definidos.

Mucho se ha escrito sobre ella, sobre las etapas que la conforman, sobre recetas para invocarla, fortalecerla, expandirla, multiplicarla, etc. Pero no hay una definición convincente por concreta sobre lo que es. Decir que es nuestra capacidad o facultad de crear, sin incluir una tabla o unidad de medición es tanto como hablar de fantasmas. Por eso tenemos serías dudas de que en realidad exista.

La creatividad es una especie de religión en la que puedes creer o no, sin que al cerebro le importe. No por mucho rezarle o profesarla vas a poner más huevos (ideas). Te puedes pasar la vida siguiendo todos los métodos para activar tu creatividad sin lograrlo. Puedes ser un experto en cómo se supone que funciona sin que por ello puedas crear ni un tornillo (aunque crear tornillos debe haber sido realmente complicado). Pero muchos adoran la creatividad y eso, de acuerdo a la tolerancia que tanta falta nos hace en este mundo, automáticamente nos obliga a respetar y aceptar su existencia, al menos, como un acto de fe.

La creatividad como adjetivo es asquerosa y como verbo nadie la usa porque suena ridículo ¡Te invito a creativar conmigo! ¿Qué haces? Aquí nomás creativando.

Creativar

La creatividad es el nombre que recibe el proceso mental a través del cual generamos algo nuevo, en forma de pensamientos nuevos (¿Existen pensamientos nuevos?) o ideas, porque nuestro cerebro no es capaz de generar nada más que pensamientos o ideas.

Dicen que la creatividad es el proceso mental con el que resolvemos problemas, que usamos la creatividad para generar soluciones. Cuando tenemos un problema que requiere una solución ¿destapamos el frasco de la creatividad y encontramos una solución? No en realidad, si la solución ya existía en nuestra memoria entonces eso no proviene de la creatividad, se supone que sólo cuando inventamos una nueva solución estamos usando nuestra creatividad. Pero en realidad no hay nada nuevo bajo el sol, salvo la recombinación de soluciones que ya existían previamente. Entonces la creatividad sería la capacidad de recombinar lo que ya existe, aunque para eso tampoco hay unidades de medición.

La creatividad es pariente de la creación y por consiguiente del arte. Guarda un muy cercano parentesco con la inspiración, aunque nadie ha mostrado los papeles del registro civil que lo comprueben. De hecho ni siquiera sabemos exactamente qué o quién es la inspiración, aunque desde hace siglos se hablaba de musas, pero si escarbamos en el término inspirar del latín inspirare (suponemos), un artista es incapaz de "crear" sin haber inspirado o ingerido antes materia prima para su creación. Nadie con la mente en blanco puede creativar. La experiencia, el conocimiento, lo guardado en la memoria y en el alma es la tela con la que se confeccionan ideas. Eso suena muy lindo pero es harto vaporoso y mucho menos controlable.

Volviendo a la solución de problemas, para un artista, cada una de sus obras podría ser una solución, pero también un problema sin resolver, o la manifestación de su obsesión, de su visión, de su técnica, o todas las anteriores y muchas otras cosas más. Porque en el arte el problema a resolver no es algo muy tangible y por lo mismo parece imposible generalizar que todos los artistas crean para resolver algo. Entonces la creatividad es algo más allá que la mera capacidad de resolver problemas con soluciones innovadoras. Huevos extraordinarios que no siempre sirven para resolver algo.

La creatividad es algo más etéreo. La creatividad es un estado alterado de la mente, sería interesante ver la actividad cerebral en un escáner mientras nos ponemos creativos. Seguramente es algo muy similar a leer, ver películas o soñar. Claro, siempre y cuando sea posible ponernos creativos, pues de ser así, la creatividad sería algo que se enciende y apaga. Y de ser así ¿se enciende y apaga de manera voluntaria o involuntaria? O tal vez algunos iniciados sabemos cómo activarla cuando nos place. Sólo basta que nos lo pidan y nos ponemos creativos, un poco más de insistencia (o dinero) y nos ponemos supercreativos ¿Y cuál es el límite? ¿Existe alguno? Antes de las escenas difíciles, el gran Germán Valdez Tin Tan se desaparecía del set porque iba a su camerino a ponerse chistoso. Quién sabe qué haría pero lo lograba, basta ver sus películas y porque cuando lo acompañaban, todos regresaban muertos de la risa. Que yo sepa no dejó ninguna receta (pero si alguien la tiene pus que se moche). Lástima porque parece haber una cercana relación entre ponerse creativo y ponerse chistoso.

Ponerse "creativo" es algo que definitivamente sientes en tu cuerpo, no sabemos exactamente dónde lo sientes pero lo sientes en algún lugar. Seguramente en el cerebro, tal vez porque segregas endorfinas que estimulan tus centros receptores de placer, exacto, ponerse creativo es algo estimulante. ¿Por qué otra razón soportarías tantas penurias como profesional de la creatividad?

Definitivamente produce placer. No sé si creativar estimula el cerebro o la estimulación te pone creativo (más creativo), en el mejor de los casos es recíproco, y entonces entre más creativas más quieres creativar y detenerse es en verdad muy complicado. Quizás por eso hay tantos casos de adictos a la creatividad, casos terribles de gente que lo pierde todo por su adicción a la creatividad, que entregan todo lo que tienen por pasarse la vida creativando, sin importar para quién, por cuanto dinero, ni con qué fin. Cuán malo será que te pagan por hacerlo y hasta premios te dan a manera de consolación.

Y es que pensar que la recompensa de ponerse creativo es la fama y el dinero es un error común entre los novatos que aun están distraídos por el ego. La creatividad no es lo que parece, tampoco sabemos bien qué parece porque nadie la ha visto, solo conocemos sus consecuencias (los huevos) y esas están sobrevaluadas.

Seguimos sin saber exactamente qué es pero ahora sabemos que se siente pero que a la larga no te deja nada bueno.

En nuestro próximo blog iremos más lejos en el terrible y escurridizo mundo de la creatividad.